maggio 01, 2020

Venezuela coronavirus ¿Enfermedad o catástrofe?


La situación desesperante dentro de los hospitales nacionales.
COVID-19 : la vida de un político es más valiosa que la de médicos, enfermeras y pacientes. En Venezuela la situación viene siendo de una película de terror. La contundente denuncia de un joven médico venezolano.


(En italiano a pié de página)


Desde el brote inicial de la epidemia SARS-2/COVID19, ocurrido en la ciudad de Wuhan, China, es mucho lo que se ha dicho, escrito e investigado en este corto tiempo. Cosas que van desde la conspiración más paranoica hasta los designios divinos, pasándose por las injerencias de los gobiernos mundiales hasta incluso, los extraterrestres han jugado parte en “inocularnos el virus”; lo que sí es cierto, es que se trata de un síndrome viral ocasionado por un virus ARNs-S (forma de corona radiada al microscopio) cuyos presuntos transmisores fueron los murciélagos de la ciudad de Wuhan, según las fuentes primarias reportadas por los medios locales a principios de Noviembre de 2019, esta enfermedad afecta principalmente las vías respiratorias, que en su forma más leve puede simular una gripe común, sin embargo en los casos más serios, el virus irá generando de forma rápida un proceso inflamatorio pulmonar muy parecido a una neumonía,  que no solo afectaría los pulmones sino también el sistema hematopoyético, gastrointestinal, incluyendo hígado, incluso piel y recientemente sistema nervioso central, según los últimos estudios clínicos, ocasionando una respuesta inflamatoria sistemática severa con la liberación de sustancias que comprometen la función de tales órganos, ocurre la falla de estos y acontece en algunos casos más propensos (pacientes de riesgo) la muerte entre 5-10 días tras la infección.

Esta enfermedad es una verdadera pandemia como lo decretó en su estado de emergencia mundial la OMS/WHO en fecha 03 de marzo. Pero no solamente ha tenido sus repercusiones sanitarias sobre la población mundial, sino también ha impactado el panorama socio-político global. Las Grandes potencias se ven hundidas en millonarias deudas para atender las demandas de salud y necesidades básicas de los ciudadanos, medidas que van desde la entrega puerta a puerta de medicamentos hasta subsidios mensuales para mitigar el desempleo y parálisis del trabajo regular. Particularmente en Venezuela, la situación viene siendo de una película de terror, inspirada al mejor estilo medieval, cual si fuese una peste bubónica.
Podemos empezar con un análisis de los datos objetivos que se observan dentro del sistema sanitario, el cual viene en una moribunda decadencia desde hace 20 años, pues no se tiene claro que la eficacia de un sistema de salud no se mide por el número de hospitales construidos o el de pacientes atendidos, sino por la calidad de su atención y la capacidad de resolución de los casos complejos y vulnerables (pacientes embarazadas, oncológicos, portadores de HIV, patologías crónicas, terminales, etc.) y la calidad de vida que se le debe brindar a todas estas personas en cualquier nivel de atención; limitarnos a creer que solo los hospitales conforman la red de salud es
un error, puesto que si solo confiamos a la “estructura” la atención de los pacientes entonces tendríamos que ponerle “bata” al Hospital.

La realidad , por decirlo suave, es bastante penosa, desde mobiliario inservible y escaso hasta los directivos de los dos hospitales más conocidos de Barquisimeto, quienes esconden a la población larense la cifras reales de los infectados, personas que van a recibir atención médica con signos de posible infección por COVID-19 se realiza en algunos casos pruebas fantasmas (ni el mismo personal médico de guardia sabe quién los realiza) cuyo resultado dudoso hasta el cielo, ya que algunos Kits rápidos no sobrepasan el 50% de sensibilidad (capacidad de la prueba para detectar un sujeto infectado) entonces queda ese otro 50% “en el aire”, y por tanto un probable infectado en la calle transmitiendo la enfermedad, se debe también destacar que no se conoce públicamente detalles de los Kits Rápidos, todo un misterio les envuelve y ni mencionar si están certificados debidamente por alguna organización sanitaria internacional, incluso hay algunos que se atreven a dar fe que son chinos, el diablo dándote alas. Algo bastante inusual es la inoperancia del departamento de epidemiología de la región por no hablar a nivel nacional, aquí en Lara, son los directores de Hospitales, muchos de ellos con formación médica dudosa, se dan la tarea de informar la positividad o no del Test Rápido de anticuerpos, y en Caracas es un psiquiatra con cuestionable capacidad quien explica con curvas y demás gráficas los embates de la pandemia, nos preguntamos ¿Qué pasó con los expertos del IVIC, Epidemiología Nacional, Instituto de Higiene Rafael Rangel, y todos los demás bastiones garantes de la seguridad y la higiene de la población venezolana? ¿acaso no existen ya tales instituciones? o ¿son víctimas de la censura?
   Otra de las brutales artimañas contra el sector salud, como fue visto por millones de compatriotas, recientemente en una emisión televisiva, es que claramente la vida de un político es más valiosa que la de médicos, enfermeras y pacientes, dado que el Protector de Mérida (un alcalde paralelo impuesto por el gobierno nacional y no por elección popular) en su visita al principal Hospital de los Andes venezolanos  se vistió de gala con un traje de protección Biológica (EPS) y un respirador con máscara facial completa marca 3M modelo 6800, que le daba un aire de ser parte de una película de ciencia ficción, mientras que el Médico Jefe del área de terapia intensiva donde atenderían a los casos COVID-19 llevaba un simple mono de tela, guantes, tapabocas y gorro desechables, nada de protección adecuada (por cierto por difundir en redes sociales este hecho fue detenido de forma arbitraria por organismos de seguridad nacional, un médico de Carora-Lara) entonces nos enfrentamos a monstruos desnudos y hambrientos como se refirió Bolívar a los llaneros en su campaña admirable, en nuestra lucha por la salud, nos quedamos cortos todo el personal sanitario.
  
Vale la pena mencionar además, la situación desesperante dentro de los hospitales nacionales, el personal ya antes de la pandemia era escaso, se han realizado planes de contingencia y los sueldos siguen siendo igual de miserables en una situación de peligro por 6.39  U.S.A.$ al mes (si nos regimos por los estándares de la ONU somos muy pobres) entre tanto los ciudadanos de a pie, con su vida paralizada en una cuarentena monstruosa que mas que una medida de protección parecieran estar presos, la familias han gastado sus ahorros en comida, las personas no producen ingresos, se ha reducido el poder adquisitivo y el precio del dólar descontrola la inflación, desde hace rato Venezuela tiene como uno de sus determinantes inflacionarios el precio de un dólar americano obtenido en el mercado negro, debido a las medidas económicas anunciadas por el finado presidente Chávez en 2006, donde restringía el acceso a dólares por los ciudadanos particulares, abriendo todo un negocio para la delincuencia organizada, el narcotráfico, lavado de dinero, enajenación inapropiada de bienes privados y contrabando de armamento, ese es el Estado que nos gobierna, uno que hoy día es solicitado por el departamento de justicia de EEUU por crímenes contra la humanidad y delincuencia organizada, el mismo Estado, cuyos protagonistas tienen etiqueta con precios en la frente por su captura.
   Siguiendo el punto de la cuarentena ya han transcurrido casi dos meses de encierro, donde no se han garantizado la estabilidad de los servicios básicos, las fallas constantes en el suministro eléctrico doméstico se sufren hace mas de un año y estar en casa las ha intensificado de 4,6,12, hasta 48 horas permanecen algunos sectores y/o Regiones enteras sin electricidad, la distribución del agua potable es precaria, meses sin esta han sufrido muchos poblados, la comida escasea y los altos precios que cambian en cuestión de horas ha hecho susceptible a la población a contraer enfermedades e infección por COVID-19 a causa de la desnutrición, mientras otros países han abastecido de alimentos, medicina incluso subsidios a los ciudadanos en casa durante este duro período.

Como último punto mencionaré el problema de la gasolina, pasamos a ser el segundo gran país con mayor exportación petrolera y el primer refinador de combustible en los años noventa a ser una sombra de la desmantelada industria petrolera, el régimen de Chávez y ahora Nicolás Maduro, nos ha  humillado con la compra de gasolina y Diesel a otras potencias, existiendo 7 refinerías de gran envergadura en nuestro país, ninguna operativa para tales fines, por tanto en esta cuarentena los productores han perdido millones de dólares y toneladas de productos perecederos por su incapacidad de transportarlos vía terrestre, sumándole a esto la trágica situación del desabastecimiento y ahora la falta de “gasolina aumenta el dólar”, como consecuencia los precios se han quintuplicado y se doblan en instantes, “usted va a comprar algo y no parpadee porque aumenta” decía una señora en una cola para adquirir huevos y lácteos, el sueldo mínimo actual de empleados es de 4 USA $, y un cartón de huevos por ejemplo cuesta 3-4 USA $, imposible sostenerse así, un Kg de carne beneficiada cuesta 3 USA $ y hasta más caro, depende donde lo compre.
Ante la inamovilidad del transporte muchos empleados han sido despedidos, sobre todo aquellos que dependen del sector transportista, muchas personas no llegan a sus trabajos y el régimen lo sabe, y no solo eso, lo aplaude, porque es muy claro que en cada argumento que se ha presentado no hay espacio para pensar que el gobierno nacional está haciendo mal las cosas por omisión, no, las hace mal con discreción y deliberadamente, no hay una pizca de torpeza o ignorancia en la actuación de la Guardia Nacional, quienes ahora han creado el “mercado de la gasolina”, pasamos de ser el país mayor productor de gasolina y la más barata, al que no tiene y la más cara, pero usted búsquese uno de esos señores con cara de delincuente vestidos de verde olivo con mas de tres rayas en el hombro y le llenaran el tanque de su vehículo por 2-3 USA $ el litro, un éxito total, que en toda crisis humana siempre hay algunos que lucran, esperaríamos que fueran los delincuentes comunes, marginados de la ley, pero no aquí son los cuerpos de seguridad nacional quienes extorsionan, amedrentan, hacen juicios exprés y apresan a quien se queja o denuncia los abusos de estos mismos, entonces estamos ante la peor crisis que hemos soportado, enfrentando con las manos atadas la pandemia más violenta que azota la humanidad, no por el número de casos 3.173.036 o fallecidos 225.927 y 329 en nuestro país (cifras subestimadas) reporta la plataforma de la Universidad de HARVARD para el 29/04/2020, dado que no es posible abrir el portal WEB de WHO/OMS, sino por que infecta la economía, las riquezas de la nación y los corazones de las personas, dejando miedo, ignorancia y caos, por ello no es de extrañarse que la sombra de un difunto y alegre Fidel Castro se asome tras el hombro de Maduro riéndose, mientras Venezuela llora y sufre estas calamidades ebullendo dentro de la olla un caldo de horror con la receta cubana, han ganado, no por la fuerza ni la persistencia, sino gracias a la falta de hombres de bien como dijo Churchill.

Por M.A. médico venezolano

Reporte Familia Futura
@cosmodelafuente


[traducción al italiano)

Dall’inizio dell'epidemia SARS-2 / COVID19 nella città di Wuhan, in Cina, è stato detto molto, scritto e indagato. Cose che vanno dalla cospirazione più paranoica ai disegni divini, passando per l'interferenza dei governi mondiali, c’è persino che  gli alieni abbiano avuto un ruolo nel "contagio del virus"; la verità è che si tratta di una sindrome virale causata da un virus S-RNA (una forma di corona irradiata al microscopio) i cui sospetti trasmettitori erano pipistrelli della città di Wuhan, secondo fonti primarie riportate dai media locali. All'inizio di novembre 2019, questa malattia colpisce principalmente le vie respiratorie, che nella sua forma più lieve può simulare un'influenza comune, tuttavia nei casi più gravi il virus genera rapidamente un processo infiammatorio polmonare molto simile a una  polmonite, che interessa non solo i polmoni ma anche il sistema ematopoietico, gastrointestinale, compreso il fegato, compresa la pelle e anche il sistema nervoso centrale, secondo gli ultimi studi clinici, causando una grave risposta infiammatoria sistematica con il rilascio di sostanze che compromettono la funzione di tale organi; si verifica insufficienza degli organi e in alcuni casi , di paziente più a ricshio, la morte dopo 5-6 giorni dall’infezione.
Questa malattia è una vera pandemia come decretato nel suo stato di emergenza mondiale dall'OMS / OMS il 3 marzo 2020 . Ma non ha avuto solo ripercussioni sulla salute della popolazione mondiale,  ha anche influenzato il panorama sociopolitico globale. Le Grandi Potenze sono immerse in debiti milionari per soddisfare le esigenze sanitarie e le esigenze di base dei cittadini, misure che vanno dalla consegna porta a porta dei farmaci ai sussidi mensili per mitigare la disoccupazione e la paralisi del lavoro regolare. Soprattutto in Venezuela, la situazione è stata un film horror, ispirato al miglior stile medievale, come una piaga bubbonica.
Possiamo iniziare con un'analisi dei dati oggettivi osservati all'interno del sistema sanitario, che è moribondo da 20 anni, poiché l'efficacia di un sistema sanitario non si misura dal numero di ospedali costruiti o quello dei pazienti curati, ma per la qualità delle loro cure e la capacità di risolvere casi complessi e vulnerabili (pazienti in gravidanza, malati di cancro, portatori di HIV, cronici, malattie terminali, ecc.) e la qualità della vita che devi fornire a queste persone, a qualsiasi livello di assistenza; limitandoci a credere che solo gli ospedali costituiscano la rete sanitaria è  un errore, poiché se ci affidassimo solo alla "struttura",  dovremmo mettere il camice all’edificio e non ai medici e agli operatori sanitari.

La realtà, per dirla in parole povere, è angosciante, dalle inutili e scarse attrezzature, ai direttori degli ospedali, come ad esempio i due più famosi di Barquisimeto, dove si nasconde il numero reale dei contagi.  Persone che dovrebbero ricevere cure mediche per chiari segni di possibili infezioni da COVID-19, pazienti ai quali   vengono eseguiti test fantasma (nemmeno il personale medico in servizio sa chi li sta eseguendo), il cui risultato è dubbioso, poiché alcuni kit rapidi non superano il 50% di sensibilità (capacità del test per rilevare un soggetto infetto), l'altro 50% rimane "nell'aria", e quindi probabilmente un infetto che circola in strada, il quale trasmette la malattia;  va anche sottolineato che i dettagli dei kit rapidi non sono noti pubblicamente, restano un mistero. Molti sospettano che siano kit cinesi…”il diavolo ti dá le ali”.

È evidente l'inefficacia del dipartimento di epidemiologia della Regione, per non parlare del disastro a livello nazionale.  Qui nello Stato di Lara, i direttori fanno il bello e il cattivo tempo, molti di loro  dalla dubbia formazione medica, sono loro che  hanno il compito di riportare la positività o meno dei test di controllo. Da Caracas uno psichiatra , di discutile preparazione scolastica,  spiega con curve e grafici il percorso della pandemia.  Mi domando  cosa sia accaduto agli esperti dell'IVIC (Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas), all'epidemiologia nazionale, all'Istituto di igiene Rafael Rángel e a tutti gli altri autorevoli riferimenti che in passato garantito la sicurezza e l'igiene della popolazione venezuelana. Non esistono più o sono vittime della censura?

Un altro smacco al settore sanitario, è stato evidenziato in un programma televisivo, ha evidenziato che la vita di un politico è più preziosa di quella dei medici, infermieri e pazienti, lo si è capito a seguito di un evento in cui  è stato protagonista il “capo” di Mérida, (un sindaco parallelo imposto dal regime e non eletto),  durante una sua visita al più importante ospedale delle Ande venezuelane, indossava una tuta di protezione biologica (EPS) e un respiratore con maschera facciale,  marca 3M modello 6800, sembrava l’eroe protagonista  di un film di fantascienza, mentre il medico primario dell'area di terapia intensiva, in cui avrebbero assistito ai casi COVID-19,  indossava una semplice tuta di stoffa, guanti, maschere e cappello usa e getta, nessuna protezione adeguata (a proposito, dopo aver denunciato questo sui social network è stato detenuto arbitrariamente da organismi di sicurezza nazionale  - del regime-  un medico di Carora-Lara), siamo pertanto costretti ad affrontare i mostri in condizioni pietose, nudi e affamati.
Non meno importante è la situazione disperata all'interno degli ospedali nazionali, il personale prima della pandemia già scarseggiava, sono stati elaborati piani di emergenza e gli stipendi rimangono altrettanto miserabili in una situazione di estremo pericolo,  per un salario di 6,39 US $ (se osserviamo gli standard delle Nazioni Unite il costo della vita in Venezuela, siamo molto poveri) nel frattempo i comuni cittadini, con le loro vite paralizzate da una mostruosa quarantena, sono imprigionati senza acqua, né cibo. Le famiglie hanno speso tutti i loro risparmi in cibo, le persone non producono reddito, il potere d'acquisto è stato ridotto e il prezzo del dollaro ha messo fuori controllo l'inflazione, per lungo tempo.  Il  Venezuela ha come riferimento inflazionistico il prezzo del dollaro USA sul mercato nero, a causa delle misure economiche annunciate dal defunto Hugo Chávez nel 2006, che limitò l'accesso ai dollari da parte dei cittadini privati, aprendo un'intera attività che altro non era – ed è -  criminalità organizzata, traffico di stupefacenti, riciclaggio di denaro, espropriazione della proprietà privata e traffico di armi;  ovvero uno stato mafioso  ci governa, quello che oggi è richiesto dal Dipartimento di Giustizia americano per crimini contro l'umanità e criminalità organizzata, lo stesso Stato, i cui protagonisti hanno una taglia sulla testa per la loro cattura.
  
Dall’inizio della quarantena, sono già trascorsi quasi due mesi di confinamento, dove non è stata garantita la stabilità dei servizi di base, i continui guasti nella fornitura di energia elettrica domestica sono opprimenti e il fatto di essere a casa li ha intensificati per cui  in alcuni settori o intere regioni, vi sono black-out  fino a 48 ore. L’erogazione di potabile è precaria, mesi senza che molte città abbiano sofferto, il cibo è scarso e gli alti prezzi che cambiano nel giro di poche ore ha reso la popolazione suscettibile a contrarre malattie e infezione da COVID-19, peggiorata dalla denutrizione. Tutto avviene malgrado altri Paesi abbiano donato forniture di  cibo, medicine e sussidi vari per i  cittadini ma che, invece,  non vengono assistiti in quest’emergenza.
Come ultimo punto vorrei parlare del problema della benzina. Eravamo il ​​secondo Paese con le maggiori esportazioni di petrolio e il primo per la raffinazione di carburante negli anni Novanta, oggi siamo l'ombra di quello che fummo,  un’industria petrolifera smantellata, dal regime di Chávez e ora dalla dittatura di Nicolás Maduro. Viviamo come un’ulteriore umiliazione il fatto di  acquistare benzina e gasolio da altre potenze petrolifere;  nel nostro Paese ci sono 7 raffinerie di grande portata, ma nessuna funzionante e per via della quarantena i produttori hanno perso milioni di dollari e tonnellate di prodotti deperibili, anche a causa della loro incapacità di trasportarli via terra.  Se a ciò aggiungiamo la carestia la "benzina aumenta il dollaro", di conseguenza i prezzi sono quintuplicati. L'attuale salario minimo per i dipendenti è di 4 $ USA e un cartone di uova, ad esempio, costa 3-4 US $, un Kg di carne costa 3 US $ e ache di più a seconda della città dove effettui l’acquisto.
Data l'immobilità dei trasporti molti dipendenti sono stati licenziati e il regime lo sa e ne trae vantaggio. Tutto quello di cui ho parlato in questo articolo è quello che i cittadini venezuelani denunciano, eseguito deliberatamente dal regime, ma tentando di non darlo a vedere.

Non c'è un briciolo di vergogna e nemmeno ignoranza nelle azioni della Guardia Nazionale, che ora ha creato il "mercato della benzina" guadagnando sulla disperazione della povera gente.
Il Venezuela è passato dall’essere il più grande ed economico produttore di benzina al più caro e privo di essa.  Quei signori della polizia, che dovrebbero proteggere i cittadini,  vestiti di verde oliva,  con i gradi  sulle spalle delle loro giacche,  ti riempiono  il serbatoio della tua auto al costo di 2-3 $ al litro infischiandosene del fatto che con lo stipendio di un venezuelano acquisti al massimo messo pollo. In ogni crisi umanitaria c’è chi ne trae profitto, ma quello che sta avvenendo in Venezuela proviene dalla polizia nazionale che si dedica all’estorsione, all’intimidazione, all’arresto di chi ha il coraggio di denunciarli, il tutto avviene sotto lo sguardo complice del regime di Maduro.

Stiamo affrontando la peggiore crisi di sempre con le mani legate, a questo si aggiunge la pandemia  che affligge l'umanità, che ha già provocato centinaia di migliaia di decessi, mentre nel nostro paese le cifre reali vengono nascoste. Anche la nostra economia è stata infettata,  la ricchezza della nazione e il cuore del venezuelano è colmo  di paura.  L’ignoranza e il caos caratterizzano il nostro quotidiano. L’ombra del defunto Fidel Castro, sorridente, fa capolino dietro le spalle  di Nicolás Maduro, mentre il Venezuela piange, soffre e muore  a causa della catastrofe umanitaria che ci affligge,  sono i macabri ingredienti che si cucinano nel pentolone  del regime cubano.

Traduzione dall’originale in lingua spagnola di M.A. per Familia Futura News
Rassegna @cosmodelafuente


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