novembre 15, 2018

Venezuela, Beatriz: la esperanza de un transplante pulmón se desvaneció



El día que salió de Venezuela había 32 personas en silla de rueda esperando para ser montadas en el avión de Air Europa con destino Barajas, según le dijo la azafata que la subió a la aeronave. “Éramos un hospital volando”, recuerda Beatriz sobre aquella noche del 6 de julio de 2017 en el Aeropuerto Internacional de Maiquetía, en Caracas. A sus 51 años dejaba atrás el país donde había residido toda su vida. Allí había sido profesora de Historia de la Arquitectura y empresaria de la bisutería. Portaba su pasaporte francés, nacionalidad que heredó de su padre, y todos sus ahorros. 
En Venezuela contrajo hace 15 años un asma bronquial que le hacía toser hasta sangrar y que no había podido tratar por la falta de medicina. Con el paso de los años le diagnosticaron una fibrosis pulmonar, que solo podía ser curada con un trasplante, pero un nuevo pulmón era un sueño imposible si permanecía en el país sudamericano, donde el sistema de salud ha colapsado por completo.
El fenómeno de los emigrantes enfermos de Venezuela ha sido denunciado por organizaciones internacionales. Amnistía Internacional advirtió en marzo que “miles están huyendo de una situación agónica que ha convertido enfermedades curables en cuestiones de vida o muerte”. Hay escasez de medicinas, vacunas y suministros médicos tan básicos como gasas estériles, jeringuillas o alcohol, según la Federación Farmacéutica de Venezuela, Fefarven.
Antes de tomar su avión a España, había vendido su casa de cuatro habitaciones en Barquisimeto, llegó a España con unos 13.000 euros en mano. Sus últimos recuerdos antes de salir de Venezuela el año pasado son de la miseria absoluta. Como otros venezolanos de toda condición económica se pasaba el día buscando comida y medicinas. “La enfermedad de Beatriz no tiene otra cura que un trasplante de pulmón pero en su caso está contraindicado”, por sus problemas de corazón, dice una de las doctoras que la ha tratado en Madrid, Diana Chiluiza. Su corazón también está muy debilitado como consecuencia del sobresfuerzo por la falta de oxígeno en los pulmones. “Por poner una analogía su corazón es como el de una persona de 90 años”.
Como otros venezolanos en albergues de Madrid, Begoña siente remordimiento a la hora de ser crítica con la ayuda que ha recibido. Piensa que el sistema benefactor español es “extremadamente generoso”, a pesar de todo: “Aquí tengo comida, techo y calefacción. En Venezuela estuviera muerta hace rato”.



Quando Beatriz lasciò il Venezuela c’erano anche altre 32 persone su sedia a rotelle, aspettavano d’imbarcasi sul volo Air Europa per Madrid. “Eravamo un ospedale volante” ricorda, riferendosi a quella sera del 6 luglio 2017 nell’aeroporto di Maiquetía a Caracas. A 51 anni lasciava il paese in cui è vissuta da sempre. È stata professoressa di Storia dell’Architettura e imprenditrice di bigiotteria. Portava via il  passaporto francese ereditato da suo padre e tutti i suoi risparmi.
Ammalatasi di asma bronchiale che le procurava una tosse fortissima al punto di farla sanguinare, non ha potuto curarsi in Venezuela per mancanza di farmaci. Con il trascorrere degli anni le hanno diagnosticato una fibrosi polmonare, che poteva essere curata solo con un trapianto, ma un polmone nuovo era solo un sogno restando in Venezuela, dove la sanità è completamente collassata.

Il fenomeno degli emigranti venezuelani ammalati è stato segnalato da organizzazioni internazionali. Amnesty International ha allertato che sono migliaia coloro che fuggono da una situazione disperata che ha trasformato malattie incurabili in questioni di vita o di morte. La carenza di medicine, vaccini e forniture mediche come semplici garze sterili, disinfettanti, è ormai la realtà secondo la Federazione Farmaceutica del Venezuela, Fefarven.
Prima di partire per andare in Spagna, Beatriz ha venduto la sua casa di Barquisimeto, è arriva a destinazione con 13.000 € tra le mani. I suoi ultimi ricordi prima di lasciare il Venezuela sono quelli di una completa miseria. Come altri venezuelani trascorreva la giornata alla ricerca di cibo e medicine. Uno dei medici spagnoli dice che la malattia di Beatriz non ha altra cura che un trapiando di polmone che nel suo caso è controindicato per gravi problemi cardiaci. 
Grata al sistema sanitario spagnolo per avergli dato cibo, riscaldamento e un tetto. In Venezuela sarebbe morta da un pezzo.
[versione italiana familiafutura.com]
@cosmodelafuente



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