Caracas, vietato pensare
L’ignoranza dei fatti dovrebbe
rappresentare un deterrente contro le imprecisioni, il capovolgimento della
realtà e le affermazioni infondate. Chi è nato e cresciuto in Venezuela, e che
conosce a fondo la situazione attuale, può testimoniare il disastro economico e
la repressione cui sono sottoposti i venezuelani da anni. Dopo aver pubblicato
alcune riflessioni, mi è capitato di essere etichettato come 'vende patria' –
come se la patria fosse identificabile con il regime – o definito 'venduto' (ma
venduto a chi? È un mistero!). Tali insulti provengono da menti confuse e
disinformate.
Già nel 2000, scrivevo di quella
che si preannunciava come un’era drammatica per il mio paese. Alcuni
quotidiani, tra cui L’Avanti, mi offrirono uno spazio per esprimere le mie
preoccupazioni. Tra gli articoli che scrissi, uno datato 3 maggio 2006,
intitolato 'Caracas, vietato pensare', ebbe particolare risonanza. Ne seguirono
diversi altri, pubblicati su varie testate, anche cartacee. Col passare degli
anni, la situazione è peggiorata fino a trasformarsi in una dittatura vera e
propria.
L’antipatia verso gli Stati Uniti
sembra accecare molti, che, anziché informarsi e comprendere la catastrofe
vissuta dal popolo venezuelano, scelgono di schierarsi a favore di un regime
oppressivo, come se la libertà e i diritti dei venezuelani non avessero alcun
valore. È comprensibile che alcuni politici agiscano in tal modo per motivi
evidenti, ma che questo atteggiamento emerga anche tra comuni cittadini è un
segnale preoccupante di una diffusa ignoranza.
…
La ignorancia sobre los hechos
debería ser un obstáculo contra las imprecisiones, la tergiversación de la realidad
y las afirmaciones infundadas. Quienes han nacido y crecido en Venezuela, y que
conocen a fondo la situación actual, pueden dar fe del desastre económico y la
represión a la que están sometidos los venezolanos desde hace años. Tras
publicar algunas reflexiones, he sido etiquetado como 'vende patria' – como si
la patria pudiera identificarse con el régimen – o calificado de 'vendido'
(¿vendido a quién? Es un misterio). Tales insultos provienen de mentes confusas
y desinformadas.
Ya en el año 2000, escribía sobre
lo que se perfilaba como una era dramática para mi país. Algunos periódicos,
entre ellos L’Avanti, me dieron un espacio para expresar mis preocupaciones.
Entre los artículos que escribí, uno datado el 3 de mayo de 2006, titulado
'Caracas, prohibido pensar', tuvo particular resonancia. A partir de ahí,
siguieron varios otros, publicados en diversas publicaciones, incluidas
impresas. Con el tiempo, la situación ha empeorado hasta convertirse en una
verdadera dictadura.
La antipatía hacia Estados Unidos
parece cegar a muchos, quienes, en lugar de informarse y comprender la
catástrofe que vive el pueblo venezolano, eligen alinearse con un régimen
opresor, como si la libertad y los derechos de los venezolanos no tuvieran
valor alguno. Es comprensible que algunos políticos actúen de esta manera por
razones evidentes, pero que esta actitud surja también entre ciudadanos comunes
es una señal preocupante de una ignorancia generalizada.

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